NADA MALO ME ES AJENO.

CADA SEMANA SUBO UN TEXTO NUEVO AQUÍ A MI BLOG, LO MISMO QUE A LA PÁGINA DE LOS CUENTOS. HE AQUÍ EL CORRESPONDIENTE A ESTA SEMANA.


NADA MALO ME ES AJENO.

Ay, Terencio, tú no sabes adonde llega tu raza,
de saberlo hubieras dicho nada malo me es ajeno,
porque entre hombres y mujeres la maldad no tiene freno:
mentiroso en lo que dice y engañoso cuando abraza,

persigue al bien por doquier, y al mal le construye iglesias;
cuando algo da es porque espera, aunque jura lo contrario,
siempre el cuchillo trapero esconde bajo el rosario,
finge amor por la natura, y envenena sus especias.

Yo conozco bien al monstruo porque vivo en sus entrañas,
pues al igual que Martí, corro junto a esa jauría,
y algunas veces lo bueno quiero hacer, qué cosa extraña,

y es cuando la inteligencia, que ha creado esta patraña,
queda tranquila y sin luces, y en silencio y muy vacía
que me nace la esperanza de acabar con la cizaña.

DOS POEMAS MUY VULGARES, CON LARGOS TÍTULOS.

CADA DOMINGO, PUBLICO UN POEMA AQUÍ Y EN LA PÁGINA DE LOS CUENTOS. ESTE DOMINGO, HE PUBLICADO DOS EN VEZ DE UNO. SE TRATA DE LOS SIGUIENTES:




LA OPCION DESESPERADA DE UN DIOS CREADOR CUY0 SUMA BONDAD NO LE PERMITE ENTENDERSE CON LA REBELIÓN DE UN UNIVERSO DONDE HIERROS, ÁCIDOS, MICROBIOS Y MACROBIOS SE NIEGAN ROTUNDAMENTE A PRESTARLE OBEDIENCIA, MIENTRAS SE COMEN, CASTIGAN Y EXTERMINAN UNOS A OTROS HUYENDO DE LA PIEDAD Y BAÑANDOSE CON GUSTO EN SUS MARES DE SANGRE.

Es tanta la bondad de nuestro Dios
que ante un mundo
tan injusto, tan mocho,
tan cojo, tan tuerto,
bizco, tan renco,
tan ñato, tan gacho,
tan tuñeco y mostrenco,
con tanto vil ratón
y con tan poca razón,
con tantos crímenes
y tanto desperdicio,
tan mediocre…………..
……………………………………..
ha tomado
la sabia decisión de no existir,
para que no lo acusen
de haber creado al caótico universo.






ORACIÓN DE UNA METÓDICA DUDA DEDICADA A CANTAR LAS ALABANZAS A UNA SENSACIONAL SENSACIÓN DE UN SENSACIONAL FILÓSOFO CUYA SENSACIÓN CONSISTÍA SENTIR QUE NADA TENÍA SENTIDO SENSIBLE.

El filósofo Berkeley
creía profundamente
en que las cosas no existen,
sino apenas
la sensación
que de ellas tenemos.
Por eso no he podido
nunca comprender
por qué él nunca quiso sentir la sensación
de cruzársele a la sensación
que él tenía del tren que pasa.